Cómo prevenir lesiones de rodilla esquiando y proteger tu ligamento cruzado
La lesión grave de rodilla más común en el esquí es la rotura del ligamento cruzado anterior, casi siempre en una caída con giro y a menudo sentado atrás. Bajas tu riesgo con tres cosas: trabajo a una pierna antes de la temporada, fijaciones ajustadas en tienda y saber qué movimientos cargan la rodilla. Nada hace tu rodilla irrompible.
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¿Cómo se lesiona la rodilla al esquiar?
La rodilla es el punto débil de quien esquía. Los esguinces del cruzado siguen siendo la lesión más común en el esquí, y las fijaciones modernas apenas los evitan: están diseñadas para proteger tu tibia de fracturas por flexión y torsión, no tu rodilla[1]. Por eso no puedes dejar la seguridad de tus rodillas en manos del material.
Un equipo de Vermont lleva décadas estudiando lesiones de esquí. Describe dos escenarios detrás de la mayoría de roturas del cruzado en esquiadores recreativos[2].
El «phantom foot»
Te vas hacia atrás, la cadera baja por debajo de las rodillas, el brazo de arriba se va atrás y el peso cae sobre el canto interior de la cola del esquí de abajo. La cola hace palanca contra la caña rígida de la bota y gira la rodilla. Pasa a menudo cuando intentas levantarte aún deslizando o salvar una caída que ya está perdida[2].
El mecanismo de la bota
Aterrizas de un salto o un escalón con el peso atrás. Las colas tocan primero, la caña de la bota empuja la tibia hacia delante bajo el fémur y el cruzado se rompe[2]. No hace falta un snowpark. Basta un cambio de rasante que no viste.
El canto que engancha y el ligamento lateral interno
En competición, el patrón más común es el «slip-catch»: el esquí exterior pierde agarre y de repente el canto vuelve a morder y empuja la rodilla hacia dentro con giro[3]. Quien esquía por ocio conoce la versión lenta: un canto que se clava en cuña o con luz plana, y la rodilla se va hacia dentro. Es la forma típica de hacerse un esguince del ligamento lateral interno.
¿Puede la preparación física prevenir lesiones de rodilla esquiando?
Puede ayudar, pero cuidado con las grandes promesas. Esto es lo que dicen los estudios.
- La concienciación funciona en el esquí. Pisteros y profesores de 20 estaciones vieron vídeos de lesiones de rodilla reales y aprendieron a reconocer la posición del «phantom foot». Sus esguinces graves de rodilla bajaron un 62% frente a las dos temporadas anteriores. En las estaciones sin formación no bajaron[4].
- El trabajo a una pierna promete. Institutos de esquí suecos añadieron un programa con un vídeo, saltos y sentadillas a una pierna y ejercicios en nieve, hechos igual de bien con las dos piernas. Las roturas del cruzado bajaron del 8,1% al 3,9% de los esquiadores. La comparación fue con promociones anteriores, no con un grupo de control al azar, así que el efecto real es incierto[5].
- Los programas neuromusculares funcionan en otros deportes. En muchos ensayos, los programas de equilibrio, fuerza y aterrizaje reducen más o menos a la mitad las lesiones del cruzado, con los datos más claros en deportistas mujeres[6]. En el esquí nadie los ha probado bien todavía[3].
Así que entrenar es una apuesta razonable, no una garantía. Lo que sí te da: fuerza para mantenerte centrado, salir de una mala posición y mantener la rodilla sobre el pie apoyado en una pierna.
¿Qué ejercicios protegen las rodillas para esquiar?
Busca control, no solo cuádriceps grandes. Un buen bloque de rodillas trabaja una pierna cada vez y los movimientos laterales, porque esquiar carga una pierna y te empuja hacia el lado.
- Equilibrio a una pierna: 30 segundos por pierna, rodilla suelta, luego con los ojos cerrados.
- Peso muerto a una pierna: bisagra de cadera, rodilla alineada con los dedos del pie.
- Zancada lateral: siéntate sobre una cadera y empuja de vuelta al centro.
- Paso de patinador o salto de patinador: aterriza suave sobre una pierna y aguanta un segundo.
- Plancha lateral: un tronco fuerte mantiene la cadera sobre los esquís.
Mira tu rodilla en un espejo. Si se va hacia dentro al aterrizar, baja el ritmo hasta que se quede sobre los dedos. La técnica y las versiones para principiantes están en los ejercicios de esquí en casa, y la preparación física para esquí en seis semanas los ordena semana a semana.
¿Hay que bajar las fijaciones para proteger las rodillas?
No. El valor de disparo, el famoso DIN, depende de tu peso, altura, longitud de suela de la bota, edad y nivel. Lo ajusta la tienda y comprueba el disparo con un aparato. No toques los tornillos por tu cuenta ni copies el valor de un amigo.
Un valor más bajo no protege tu cruzado. El mecanismo de la lesión no depende de cómo funcione la fijación, y un ajuste bajo sobre todo añade disparos inesperados, cuando el esquí se suelta a toda velocidad y te caes igual[1]. Lo que sí protege un ajuste correcto es tu tibia. Haz revisar las fijaciones cada temporada, tras una caída fuerte y cuando cambies de botas. En el alquiler de Baqueira o Sierra Nevada, da tu peso y tu nivel reales.
¿El cansancio es el riesgo principal?
No tan claramente como se cree. En un estudio con esquiadoras con rotura del cruzado, cerca del 81% se lesionó en las tres primeras horas de esquí, y la mayoría apenas se sentía cansada en ese momento[7]. Las primeras bajadas del día cuentan tanto como las últimas.
Eso no quiere decir que sigas con los muslos ardiendo. Con las piernas cansadas cuesta más ir adelante, y sentarse atrás es el inicio del «phantom foot». Calienta antes de la primera bajada, empieza por una pista fácil y para cuando notes que te vuelves descuidado. Si tus piernas se rinden pronto cada día, lee por qué te queman los muslos esquiando.
¿Qué hacer en pista?
El equipo de Vermont resume sus consejos en unos pocos hábitos[2]:
- Brazos adelante, manos sobre los esquís. Cuando las manos se van atrás, el peso las sigue.
- Cadera por encima de las rodillas. Si acabas sentado atrás, no luches girando el cuerpo.
- Si te caes, mantén las rodillas flexionadas y quédate en el suelo hasta pararte. No te levantes mientras deslizas.
- No saltes si no sabes dónde y cómo vas a aterrizar, y aterriza con los dos esquís.
- Esquía en terreno y a velocidad que controles, sobre todo con luz plana, hielo y nieve pesada.
Si esquías a menudo sentado atrás, una clase merece la pena. Un profesor o una profesora de esquí lo ve en una bajada.
¿Cuándo ir al médico?
Si notaste un chasquido, si la rodilla se hincha en pocas horas, si falla al girar o no puedes apoyarla, deja de esquiar y que te vea un médico o fisioterapeuta. Lo mismo con un dolor de rodilla que no mejora en unos días. No lo pruebes con otra bajada. Un profesional sanitario revisará los ligamentos y te dirá qué es seguro.
Dónde encaja SnowStreak
SnowStreak es una app para iPhone, gratis para empezar, con seis semanas de sesiones con tu peso corporal antes de tu primer día de esquí. La sesión B, Equilibrio y rodillas, incluye equilibrio a una pierna, peso muerto a una pierna, zancadas laterales, pasos de patinador y plancha lateral en 17 a 22 minutos. Entrena el control. No puede prometerte que no te lesionarás.
Preguntas
¿Cuál es la lesión de rodilla más común en el esquí?
El esguince o rotura del ligamento cruzado anterior es la lesión grave más común esquiando. Los esguinces del ligamento lateral interno también son frecuentes, a menudo tras un canto que lleva la rodilla hacia dentro.
¿Las fijaciones evitan la rotura del cruzado?
No de forma fiable. Las fijaciones protegen la tibia de fracturas. La mayoría de roturas del cruzado ocurren en caídas en las que ni una fijación bien ajustada se suelta a tiempo.
¿Debo bajar el DIN para proteger mis rodillas?
No. Un valor más bajo no protege el cruzado y hace más probables los disparos inesperados. Que te lo ajusten y comprueben en tienda según peso, altura, suela, edad y nivel.
¿Una rodillera protege al esquiar?
No hay buenas pruebas de que una rodillera u ortesis proteja una rodilla sana en el esquí. Si te operaron de la rodilla, pregunta a tu cirujano o fisioterapeuta qué llevar.
¿Con cuánta antelación empiezo a entrenar las rodillas?
Unas seis semanas con dos o tres sesiones cortas por semana te dan tiempo para ganar control a una pierna. Empezar más tarde sigue siendo mejor que llegar sin preparación.
Fuentes
- Johnson RJ, Ettlinger CF, Shealy JE. Myths concerning alpine skiing injuries. Sports Health, 2009. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
- Vermont Ski Safety. Tips: Phantom Foot and Boot-Induced ACL injuries. vermontskisafety.com
- Jordan MJ, Aagaard P, Herzog W. Anterior cruciate ligament injury/reinjury in alpine ski racing: a narrative review. Open Access Journal of Sports Medicine, 2017. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
- Ettlinger CF, Johnson RJ, Shealy JE. A method to help reduce the risk of serious knee sprains incurred in alpine skiing. American Journal of Sports Medicine, 1995. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Westin M, Harringe ML, Engström B, Alricsson M, Werner S. Prevention of anterior cruciate ligament injuries in competitive adolescent alpine skiers. Frontiers in Sports and Active Living, 2020. www.frontiersin.org
- Webster KE, Hewett TE. Meta-analysis of meta-analyses of anterior cruciate ligament injury reduction training programs. Journal of Orthopaedic Research, 2018. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Ruedl G, Schranz A, Fink C, et al. Are ACL injuries related to perceived fatigue in female skiers? ASTM International, Skiing Trauma and Safety, 2011. store.astm.org